Mi identidad y mi historia personal

“Quienes somos depende de la historia que nos contamos de nosotros mismos”

Aquí reflexionamos acerca de nuestra identidad como un proceso continuo e interminable, el cual está nutrido por nuestro bagaje histórico, personal, cultural y social.

En este proceso, al dar nuevos sentidos a nuestras historias personales y construir nuevas visiones de uno mismo, nos abrimos a la posibilidad de generar nuevos conceptos de nosotros mismos y  prácticas que contribuyan a convertirnos en la persona que deseamos.

Mensaje Clave

Durante nuestro camino de vida acumulamos experiencias, emociones, formas de pensar y de ver el mundo, hábitos, valores, actitudes. Vamos construyendo nuestra identidad, una personalidad que se refleja y expresa en nuestra vida diaria en cómo actuamos, cómo nos relacionamos con los demás, cómo nos tratamos y en cómo hacemos lo que hacemos. Esto nos hace ser las personas que estamos siendo hoy.

Nuestras experiencias de vida van forjando nuestro mundo interior, van moldeando nuestras ideas y creencias sobre nosotros mismos, y con ello nuestras posibilidades y limitaciones. A través del tiempo, estas creencias o historias individuales y colectivas van definiendo quiénes somos, y las decisiones y comportamientos que manifestamos a partir de ellas.

En este proceso es importante considerar que tenemos la capacidad de ser autores de nosotros mismos al reinterpretar la realidad, de preguntarnos y narrarnos quiénes somos, qué es lo que hace que seamos lo que somos y quiénes queremos ser.

¿Por qué es importante?
  • Las experiencias de vida van forjando nuestra identidad de manera constante. Al redefinir o resignificar nuestras historias de vida, y cambiar la manera en que nos narramos esas experiencias a nosotros mismos, las conexiones mentales se modifican y, como resultado, las formas de percibir y conducir nuestra vida se transforman.
  • La base para transformar lo que nos decimos de nosotros mismos es hacernos conscientes de lo que nos contamos sobre nosotros mismos, para así tener la posibilidad de modificar aquello que nos hemos dicho (o nos han dicho) y que hemos convertido en verdades absolutas.
  • Cambiar la historia de vida que nos contamos nos abre la posibilidad de decidir cómo construimos nuestra historia hoy y en el futuro.
Para saber más
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