Mis emociones

Muchos de nosotros crecimos dando por hecho que nuestras emociones son “algo que nos pasa” y que “no podemos hacer mucho ante ellas”. Esta ficha ofrece conocimientos básicos acerca de las emociones y de cómo manejarlas.

Las investigaciones tanto de psicología como de neurociencia han demostrado que nuestras emociones y la manera como las manejamos tienen un efecto en todos los aspectos de nuestras vidas, desde nuestras relaciones personales hasta nuestra salud física y mental.

Si las emociones no se trabajan, liberan o desahogan de forma adecuada, pueden afectar nuestra salud física y mental. Estas son habilidades que pueden desarrollarse.

Mensaje Clave

Las emociones son el motor de nuestras vidas y nuestras decisiones porque, en gran medida, lo que hacemos responde a lo que sentimos. Las emociones nos interpelan y estimulan continuamente.

Cuando no regulamos o guiamos asertivamente nuestras emociones y reaccionamos impulsivamente, podemos lastimarnos, afectarnos a nosotros mismos y a los demás.

La manera en que manejamos nuestras emociones tiene un efecto directo en nuestros comportamientos y en nuestras relaciones humanas. Manejar nuestras emociones nos permite mejorar la comunicación y las relaciones interpersonales, así como incrementar nuestro bienestar.

Cuando aprendemos a identificar nuestras emociones podemos seleccionar de forma más consciente e intencional la manera en que las utilizamos para actuar o responder ante distintas situaciones; es decir, al atender a nuestras emociones, podemos aprender a manejarlas, liberarlas y gestionarlas de forma constructiva.

Regular nuestras emociones nos permite:

  • Sentirnos seguros y en confianza.
  • Elevar el compromiso con el que emprendemos las cosas.
  • Tomar mejores decisiones para nuestro bienestar y el de los demás.
  • Mejorar nuestra capacidad de atendernos y atender a los demás.
  • Conocernos y cuidarnos mejor.
  • Promover nuestro bienestar.
  • Reconocer las emociones de los demás.

Este proceso implica:

  • Identificar y reconocer nuestras emociones, tanto agradables como desagradables.
  • Identificar lo que sentimos para poder regularnos.
  • Reconocer y nombrar lo que sentimos.
  • Buscar alternativas para expresar de forma asertiva nuestras emociones.
¿Por qué es importante?
  • Las emociones básicas (tristeza, enojo, miedo, afecto y alegría) nos ayudan a responder de cierta manera con el fin de promover nuestra supervivencia.
  • Tanto las emociones agradables como las desagradables pueden ser constructivas. El miedo nos permite ponernos a salvo de una situación de riesgo, el enojo nos ayuda a poner límites, el amor y el afecto nos ayudan a establecer relaciones y cuidarnos, etc. No obstante, las emociones también pueden ser destructivas y paralizantes, como el odio, la frustración y la ansiedad.
  • Como fenómenos bioquímicos, las emociones tienen la característica de fluir y desvanecerse. Si permitimos que una emoción se mueva, que se desahogue y se exprese, no necesitaremos cargarla y sostenerla mucho tiempo en nuestros cuerpo y mente.
  • Las emociones son mensajeras, no son el mensaje; es decir, la emoción me informa que algo está pasando, que debo prestar atención a lo que siento, para responder a ello.
  • Las emociones pueden tener distintos grados de energía e intensidad. No es lo mismo estar molesto, que estar rabioso o furioso. Saberlo nos permite aprender a regularnos y modularnos para evitar que nuestras emociones se salgan de control.
  • Podemos aprender a expresar, liberar y manejar nuestras emociones de forma constructiva y sana. Si no trabajamos, liberamos y desahogamos las emociones desagradables, estas se pueden sedimentar en nuestra mente y estancarse como estados emocionales más permanentes, que afectan nuestra salud (depresión, ansiedad, etc.)
Para saber más
  • Damasio, A. (2003). En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos. España: Crítica Barcelona.
  • Davidson, R., & Begley, S. El perfil emocional de tu cerebro. Claves para modificar nuestras acciones y mejorar nuestras vidas.
  • Goleman, D. (2000). La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual. México: Vergara.
  • Patti, J. Fundadora de CASEL: Colaboración para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional. www.casel.org
  • Plutchik, R. La rueda de las emociones, 5 de septiembre de 2018, Recuperado de http://soberanamente.com/la-rueda-de-las-emociones-de-r-plutchik/
  • Center for Contemplative Science and Compassion-Based Ethics. Emory University. SEE Learning. Social, Emotional, and Ethical Learning. (24 de noviembre de 2017).
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